La magia o ilusionismo en la relación psicólogo-paciente pediátrico

ARTE Y MEDICINA

 

 

La magia o ilusionismo con fines terapéuticos en la relación psicólogo-paciente de la población pediátrica

 

The magic with therapeutic aims in the psychologist-patient relationship of the pediatric population

 

 

Lic. Eduardo Montoya Pérez

Hospital Infantil Norte Docente "Dr. Juan de la Cruz Martínez Maceira", Universidad de Ciencias Médicas, Santiago de Cuba, Cuba.

 

 


RESUMEN

La relación médico paciente es un elemento esencial en el diagnóstico y tratamiento de las personas con problemas de salud, pero muchas veces esta comunicación se ve afectada porque se le brinda más importancia a los resultados de los exámenes con las tecnologías más actuales. A tales efectos se analizan algunos aspectos relacionados con la introducción de la magia como expresión artística en la relación psicólogo-paciente pediátrico, lo cual favorece una mejor adherencia terapéutica y mayor motivación por el tratamiento psicológico.

Palabras clave: niño, magia, ilusionismo, recurso terapéutico, relación médico paciente.


ABSTRACT

The relationship patient doctor is an essential element for the diagnosis and treatment of persons with health problems, but many times the care is focused on the results of the laboratory exams with the most advanced technologies. To such effects some aspects are analyzed on the introduction of the magic as artistic expression in the interrelation psychologist - patient of the children population, which favors a better therapeutic adherence and higher motivation due to the psychological treatment.

Key words: child, magic, therapeutic resource, patient doctor relationship.


 

 

INTRODUCCIÓN

"… parte de la medicina es magia..., y la magia también sirve de medicina… El arte de crear ilusiones nos acerca al paciente que necesita de alguien que le infunda la ilusión por la vida".
                                                                                                                                                                                                                                                                                            Médico mago colombiano

La magia o ilusionismo es una expresión artística igual que la pintura, la música, el teatro, entre otras manifestaciones, y forma parte de la cultura universal de cada país. Esta le gusta a todas las personas, desde el niño más pequeño hasta al adulto más senil, por ser un arte rico en misterios, que impresiona, hace reír y relaja a quienes terminan de disfrutar una sesión de magia.1

El ilusionismo hace ver lo que no es, es decir, ilusiona los órganos de los sentidos y permite entrar en el mundo de lo emocionalmente misterioso, a la vez que hace pensar y sugestiona por mucho tiempo. Así, en la memoria quedarán las huellas de estos momentos y el recuerdo positivo vendrá a cada rato para propiciar momentos de placer. De esta forma, la persona se aleja un tanto de la vida real para sumergirse en un mundo de fantasías, de manera que las preocupaciones y los temores pasan a un segundo plano.2

En la historia de la magia muchos han sido los médicos que la han puesto al servicio de la medicina; asimismo, algunos sacerdotes y catequistas la practicaron con el objetivo de propagar la fe, por ejemplo: San Juan Bosco, considerado el patrón de los magos, desde los 10 años de edad practicó juegos de manos y el Padre Wenceslao Ciuró, quien utilizó la magia con el objetivo de atraer la voluntad y simpatía de los niños y poder compenetrarse mejor con ellos. Al respecto, el mago español Xevi señaló que la práctica y el estudio de los juegos de ilusionismo, son un gran entretenimiento y una buena manera de activar y potenciar el ingenio, la creatividad y las relaciones sociales.2,3

La terapia del arte, también llamada arteterapia, nace de la unión de técnicas o recursos artísticos y psicológicos, y le ofrece al paciente alternativas para analizar sus conflictos, solucionarlos a través del desarrollo de su imaginación y cambiar su percepción del medio. Como decía Tolstoi: "El arte es un medio de fraternidad que une a los hombres en un mismo sentimiento, convirtiéndose en algo indispensable para la vida".1

 

La magia como recurso terapéutico

En la labor psicoterapéutica cotidiana que se realiza en los diferentes centros de salud de Cuba, la relación médico-paciente o psicoterapeuta- paciente (específicamente niños) es una compleja interacción psicológica, donde el objetivo principal es hacer que dicho paciente sienta confianza en su médico y se pueda comunicar libremente con él, para que de esta forma se pueda realizar un adecuado diagnóstico de su enfermedad e indicar un tratamiento oportuno y efectivo;1 sin embargo, bajo el estrés de la vida moderna, esta la relación se torna un tanto monótona, rutinaria o agitada, y con la influencia de la revolución científico-técnica se ha visto un tanto descuidada en su más profundo significado, pues la atención se centra más en los estudios de laboratorio cada vez más sofisticados o en los medios de diagnóstico de la más alta tecnología.2

Todo lo anterior, lejos de propiciar un acercamiento al problema del paciente, más bien lo predispone al tratamiento, de manera que aparece el escepticismo; mientras que si se desarrolla una relación rica en emociones, se logra una respuesta más adecuada.

Como bien se conoce, la atención de la salud humana es algo de gran responsabilidad, pero muchas veces los profesionales de la salud se comportan con extrema "seriedad" en la relación con sus pacientes. Al respecto, la sabiduría popular dice que "todo en la vida debe llevar un granito de sal" y la sal en este sentido es incorporar un chiste, una broma y ser agradable para que este se relaje y pierda la tensión por la visita al médico, por lo cual el autor se propuso introducir el uso de la magia como recurso psicoterapéutico, lo cual ayuda a enriquecer emocionalmente la relación psicólogo-paciente.

En la vida cotidiana muchos niños son llevados por sus padres a fiestas de cumpleaños o espectáculos infantiles y algunos de ellos, al comienzo de la actividad, se muestran apáticos y poco comunicativos, pero en la medida que la actividad avanza, comienzan a relajarse, se logran separar de sus padres, gritan al compás de los demás, ríen a carcajadas, establecen comunicación con otros niños y al terminar la actividad se muestran alegres, felices y satisfechos.

Desde el punto de vista psicológico, la magia posee un carácter activo, debido a que durante el propio acto, cuando el mago necesita de la participación de una persona, buscará a un niño o a varios, quienes deberán responder sus preguntas, sujetar pañuelos, meter la mano en una caja, entre otras tareas, es decir, todo el tiempo el niño es un ente activo a la par del mago, por lo que en ese momento se trabaja terapéuticamente sobre él y se rompen sus inhibiciones, lo cual favorece su comunicación; asimismo, se activan en él los procesos de su pensamiento, de su atención y de su voluntad.

Resulta importante señalar que aunque el niño no participe directamente junto al mago y solo sea un espectador, no significa que sea un ser pasivo, pues internamente está procesando en su cabecita todo lo que esta viendo, se ríe, se mueve en su silla, grita, conversa con quien tiene al lado, se relaja y descarga tensiones en su propio asiento, de manera que se activan sus procesos cognoscitivos, volitivos y aparecen en él estados de alegría y satisfacción.4

Estos cambios se deben esencialmente a que el niño entra en su mundo infantil, donde se despliega toda su imaginación, se ríe, juega, se relaja, goza y establece una relación interpersonal con un personaje desconocido para él (payaso o mago), pero que lo acepta incondicionalmente y se dispone a jugar, lo cual propicia una interesante relación afectiva mago-niño, que en su faceta más interna siempre es una relación terapéutica.

Por su parte, cuando un niño va acompañado por sus padres a la consulta de psicología, lo hace con un poco de temor debido a las experiencias negativas que acumula después de haber sido expuesto a algún proceder doloroso. En fin, el pequeño desconoce que el psicólogo solo conversará con él, por lo que también hace resistencia al encuentro, a veces no habla, no se quiere separar de sus padres y siente miedo. Es aquí cuando el psicoterapeuta puede hacer uso de la magia como elemento enriquecedor de una mejor relación emocional entre el profesional y el menor. A partir de entonces el paciente comienza a percibir este encuentro como algo agradable, deja de temerle a la bata blanca y cambia su visión del médico por la del mago, hasta que se establece una relación afectiva entre ambos, lo cual favorece la exploración de la vida del menor con mucha más riqueza, a la vez que se llega a un diagnóstico más objetivo de su problema.

El acto sugestivo es la asimilación de una idea sin que medie la acción del pensamiento. Los niños son más sugestionables que los adultos, más cuando han sido educados dependientes y sobreprotegidos. Bajo la acción de el estado sugestivo que se produce cuando el psicólogo juega con el niño mediante la magia, se crea el momento adecuado para que se brinde el tratamiento psicológico y se le den algunas las orientaciones oportunas entre las cuales figuran: importancia de realizar las tareas escolares en tiempo, cómo comportarse en la casa, cómo deben ser las relaciones con sus hermanos y cómo ayudar a sus padres, entre otras.5

Por otra parte, a los niños tímidos y retraídos, les cuesta mucho trabajo establecer una comunicación abierta y fluida con el psicólogo cuando asisten a consulta. Por lo general no responden a las preguntas relacionadas con sus miedos, juegos y relaciones con otras personas, de manera que muchas veces la respuesta le corresponde a la madre o al familiar acompañante; sin embargo, cuando el psicólogo realiza con él algún juego de magia, entonces se motiva y se rompen los estados de apatía y de inhibición. A partir de aquí inicia un proceso de interacción entre el psicólogo y el niño, donde todo fluye con naturalidad, hasta que deja de ver al especialista como un ente ajeno y comienza a valorarlo como alguien grande que sabe hacer cosas mágicas, es decir, comienza a confiar en él. Por tanto, se establece la comunicación y la psicoterapia empieza a influir en la mente del niño, quien gana confianza en el terapeuta, lo empodera y se comienza a sugestionar por lo que es capaz de hacer "su psicólogo".

Tanto en niños como en adultos la magia permite eliminar tensiones, ansiedades y hace olvidar aunque sea por unos minutos algún hecho. Es un recurso motivacional de gran fuerza, que facilita el tránsito de estados afectivos negativos como el llanto y la depresión, a estados afectivos gratificantes para la salud mental.6

El doctor Richard Gardner, uno de los pocos terapeutas que ha realizado estudios referentes al uso de la magia con los niños refirió que la magia es un rompehielos;3 planteamiento que se reafirma en la práctica diaria, dada la fuerza intrínseca que posee este arte en la movilización interior de las personas y en los cambios conductuales que propicia.

 

ALGUNAS EXPERIENCIAS

En los grupos de psicoterapia realizados en el Policlínico de Especialidades del Hospital Infantil Norte Docente "Dr. Juan de la Cruz Martínez Maceira" de Santiago de Cuba, se incorporó la magia dentro de la estructura de trabajo de cada sesión psicoterapéutica y se pudo observar que los niños se mostraban muy interesados porque llegara ese momento, con deseos de participar, se comunicaban entre sí con señales de alegría o de sorpresa para trasmitirse lo visto o porque presuponían encontrar el secreto de las magias del doctor, como suelen decir.

A continuación se exponen algunas experiencias interesantes relacionadas con niños que asisten a consulta por presentar alteraciones psicológicas, donde el uso de la magia posibilitó una rica interrelación psicólogo paciente y de ahí la orientación y tratamiento oportunos.

1. José es un niño de 6 años de edad, sobreprotegido por su familia, cuya madre refería que no quería comer, solo tomaba leche, yogurt u otro alimento líquido como la sopa. En consulta se encontraba un poco retraído, le mostré una flor con tallo erguido, pero cuando se la di para que la sujetara, la flor se desmayó en sus manos, le comenté que las flores se podían morir si no se alimentaban, entonces le pregunté:

- ¿Qué necesitan las flores para vivir? El niño se quedó sorprendido y me dijo que no sabía, entonces le dije que las flores necesitaban tomar agua y sol para poder vivir como mismo las personas requieren comer diversos alimentos para tener salud.

- ¿Cuáles son los alimentos que tienen que comer los niños para crecer fuertes? Solo hizo alusión a la leche, al yogurt y a otros líquidos. Le expliqué los disímiles alimentos que necesita comer un niño para crecer fuerte y saludable.

- ¿Sabes por qué la flor se desmayó en tus manos? Al decir que no lo sabía le expliqué que se desmayó porque él no tenía energía para que la flor se mantuviera firme en sus manos. Mira - le dije - conmigo está siempre erguida porque yo me alimento bien y tú no, si le echamos un poquito de agua mágica a nuestra flor verás como revive, y así mismo sucedió. El niño se quedó sorprendido y le dijo a su mamá: ¡mamá, viste eso! A partir de entonces se le indicó un plan terapéutico y en la próxima consulta la madre comentó que había mejorado grandemente en cuanto a su forma de alimentarse. Cuando en esta ocasión tomó la flor en sus manos, esta se quedó erguida, entonces se reforzó la idea de que ya tenía mucha energía porque se alimentaba mejor, lo cual sirvió para empoderarlo.

2. Susana era una niña algo tímida y temerosa, no se separaba de sus padres con facilidad y le costaba mucho trabajo hablar delante de otras personas con naturalidad, de modo que fue ingresada para que formara parte de un grupo de psicoterapia. Allí vio mucha magia y un día se le dio un número para que lo hiciera, donde un payasito que estaba sin colores se coloreaba mágicamente. Luego de un pequeño tiempo de ensayo, presentó exitosamente su acto mágico a los demás miembros del grupo, todos la aplaudieron y comenzó a relacionarse y comunicarse mejor con sus amiguitos, a reír a carcajadas, a tener más confianza en sí misma y a ser más sociable.

3. Daniel era un niño que dormía con su mamá desde hacía mucho tiempo, pero ahora ella tenía una pareja y él temía dormir solo. Era muy sugestionable e inseguro, de ahí que a partir de los diferentes números de magia se fue motivando y sugestionando; asimismo, le demostré la fuerza mágica que tenía la varita de un mago y cómo era capaz de hacer desaparecer objetos y hasta el miedo de los niños. Lo enseñé a hacer su propia varita y le dije que la colocara todos los días al lado de su almohada cuando se acostara a dormir, ya que esta le daría mucha fuerza y seguridad y alejaría el miedo de su alrededor, en fin, que podía dormir tranquilo porque estaba protegido. Cuando regresó a consulta ya estaba durmiendo solo, de manera que le reforcé la fuerza mágica de la varita y, por supuesto, tuve que hacerle otros números mágicos porque no se quería ir de consulta sin ver algo nuevo.

 

CONSIDERACIONES FINALES

La magia como recurso psicoterapéutico posee disímiles ventajas, a saber:7

- Favorece la confianza entre el psicoterapeuta y el niño, es decir, rompe sus estados de apatía, ansiedad o resistencia al establecer una relación médica.
- Disminuye rasgos de timidez en los niños, pues los compulsa a interactuar con el psicoterapeuta mago y moviliza sus recursos psicológicos.
- Posibilita la aparición de estados de relajación psicológica en los niños ya que elimina tensiones, ansiedades y hace desviar la atención de los sucesos desagradables.
- Constituye un elemento motivacional que los mantiene interesados por la actividad que realizan.
- Evita que los pacientes deserten de los tratamientos, pues se mantienen motivados por su encuentro con el psicólogo mago, de ahí que ellos mismos incitan a sus padres a asistir a la consulta.
- Permite la realización de un diagnóstico más objetivo, pues el niño se relaja, se proyecta y se muestra tal y como es en realidad, a la vez que es capaz de darle salida, mediante su comunicación, a los verdaderos conflictos que le hacen daño, incluso, sin percatarse ellos mismos de esa situación.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Zenil Gasca B, Alvarado Aguilar S. La terapia del arte como herramienta psicoterapéutica en pacientes con cáncer. Rev Neurol Neurocir Psiquiat. 2007;40 (2): 56-63.

2. Ciuro W. La prestidigitación al alcance de todos. Madrid: Editorial Reus;2004.

3. Oaklander V. Ventanas a nuestros niños. Chile: Editorial Cuatro Vientos;2001.

4. Grenet E, Martínez B. Sugestión. La Habana: Editorial Academia;1995.

5. La magia como herramienta pedagógica, 2013 [citado 12 Ene 2016]. Disponible en: http://espectacularkids.com/blog/es/la-magia-como-herramienta-pedagogica/

6. Nuñez de Villavicencio F. Psicología médica. La Habana: Editorial Pueblo y Educación;1987.

7. Ilusionismo [citado 12 Ene 2016]. Disponible en: http://www.fronterad.com/?q=bitacoras /carlossantacecilia/ilusionismo

 

 

Recibido: 15 de abril de 2016.
Aprobado: 16 de mayo de 2016.

 

 

Eduardo Montoya Pérez. Hospital Infantil Norte Docente "Dr. Juan de la Cruz Martínez Maceira", calle 8, entre 9 y 11, reparto Fomento, Santiago de Cuba, Cuba. Correo electrónico: eduardo.montoya@medired.scu.sld.cu



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