Historia de la Nefrología en Cuba: un aporte concreto a la historiografía médica

RESEÑA DE LIBROS

 

 

Historia de la Nefrología en Cuba: un aporte concreto a la historiografía médica

 

History of Nephrology in Cuba: a concrete contribution to the medical historiography

 

 

Dr.C. Ricardo Hodelín Tablada

Hospital Provincial Docente Clinicoquirúrgico "Saturnino Lora Torres", Santiago de Cuba, Cuba.

 

 

En el catálogo de la Editorial Ciencias Médicas correspondiente al año 2013, se encuentra Historia de la Nefrología en Cuba; texto que luego fue galardonado con el Premio Anual de la Salud 2014, y cuya autoría pertenece al Dr.C. Jorge Pablo Alfonzo Guerra, en colaboración con la periodista e investigadora Dixie Edith Trinquete Díaz. En el prólogo el Dr. Gregorio Delgado García, historiador médico del Ministerio de Salud Pública, sostiene el criterio de que la Historia de la Medicina en general, y principalmente la de las distintas especialidades, debe ser investigada y escrita por los médicos, quienes deben poseer una sólida formación histórica universal y además dominar la metodología de la investigación de dicha disciplina. Tal precepto se cumple ampliamente en este libro, escrito con verdadera maestría por uno de los fundadores de la Nefrología en Cuba, a quien deseo dedicar las primeras palabras.

El profesor Alfonzo Guerra se graduó de médico en 1963, en la entonces Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana. Luego de realizar el Servicio Médico Social en Camagüey, comenzó la residencia en Medicina Interna, y en 1966 integró el grupo fundador del Instituto de Nefrología, donde ocupó el cargo de Subdirector Docente desde 1968 hasta el 2003. Su destacada labor lo ha llevado paulatinamente a obtener múltiples reconocimientos, hasta lograr los más encumbrados títulos otorgados en Cuba. Actualmente es Doctor en Ciencias Médicas, Especialista de Segundo Grado en Nefrología, Profesor Titular y Consultante, Investigador Titular y de Mérito, y Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Su carácter precursor de la especialidad y los méritos alcanzados, le otorgan el aval suficiente para arriesgarse en el intento por relatar la historia de esta especialidad, labor en la que, sin dudas, salió victorioso.

Así pues, se presenta un libro elaborado con elegancia y rigor, donde la escrupulosidad histórica se une a juicios valorativos de extrema lucidez, para lograr una lógica expositiva en la que abundan los documentos demostrativos de los diferentes planteos. Dedicado a la memoria del profesor Abelardo Buch López, padre de la Nefrología cubana, y a las nuevas generaciones de nefrólogos, el autor declara en el prefacio que la tarea de recopilar los datos no fue fácil, y asegura, con razón, que la historia no es para repetirla, es para aprender de ella y marchar adelante por nuevas sendas. De ese laboreo constante en el surgimiento y desarrollo de una especialidad relativamente joven -- aunque sus antecedentes son remotos, muy ligados al desarrollo tecnológico y al conocimiento científico --, aprendemos en este volumen. Su autor, protagonista de los hechos, narra los principales acontecimientos, los que a su vez sirven de acicate para alcanzar empeños mayores.

Estructuralmente dividido en 3 partes y 20 capítulos, este libro excepcional atrapa al lector desde el principio, pues a pesar de ser un texto de ciencia, el lenguaje utilizado, sin dejar de ser científico, es ameno y comprensible para el gran público. La parte 1, dedicada al nacimiento y desarrollo de la Nefrología, comienza con un concepto y en ella se puntualiza que la Nefrología constituye la rama que profundiza en los conocimientos sobre las funciones y enfermedades del riñón; asimismo se subraya que en los últimos tiempos cobra gran importancia su accionar en el contexto de un amplio campo multidisciplinario que abarca la salud renal como un todo, a partir de los aspectos preventivos, curativos, de rehabilitación y sustitución de las funciones renales en estrecha relación con otras especialidades, que comparten, desde ángulos diferentes, los procesos que conforman factores de riesgo en las enfermedades crónicas no trasmisibles. El lector interesado puede encontrar respuesta a la interrogante: ¿Dónde y cómo surgió la idea de crear una nueva especialidad?

En el capítulo 2 de esa misma parte se revisan los antecedentes nefrológicos en Cuba y se plantea que la especialidad nació y se desarrolló en esta nación de forma casi sincrónica con el resto de los países latinoamericanos; además se identifican 3 elementos determinantes en el desarrollo y conocimiento de las funciones renales: la realización de las primeras biopsias renales por punción percutánea, la destacada labor de los doctores Enrique Galán Cornesa, Calixto Masó Fernández y Manuel Pérez Stable Carreño, y la instalación, en 1957, de los primeros cuatro riñones artificiales de tipo Kolff de Travenol, en el antiguo Hospital Municipal Clínico Quirúrgico "Mercedes del Puerto". Resulta válido destacar que la primicia mundial en la realización de las mencionadas biopsias en riñones de tamaño normal, corresponde al patólogo cubano Antonio Pérez Ara. Otros capítulos y acápites analizan la nefropatología, el surgimiento del Instituto de Nefrología, los primeros trasplantes y entrenamientos en el extranjero, la colaboración internacional, así como la fundación de nuevos servicios y la consolidación de la Red Cubana de Nefrología.

Del progreso de la especialidad y la creación de la Sociedad Cubana de Nefrología se ocupa la parte 2. Respetando el orden cronológico que aparece en toda la obra, se menciona al francés René Dutrochet, padre intelectual de la diálisis, quien en 1843 introdujo el término ósmosis para describir el paso de agua a favor del gradiente de concentración de sales. Luego se describen los antecedentes de la diálisis peritoneal en América Latina y en Cuba. De manera especial, resulta interesante el capítulo dedicado al trasplante renal; ahí se reseñan los primeros trasplantes renales exitosos realizados en Cuba en 1970 y el primero fuera de la capital, el 28 de septiembre de 1974, en el Hospital Provincial Docente Clinicoquirúrgico "Saturnino Lora Torres" de Santiago de Cuba. También se describe la creación de servicios de Nefrología en las diferentes provincias, incluidos los de Nefrología Pediátrica.

La docencia en Nefrología no podía faltar en un texto cuyo autor acumula la experiencia de 35 años como Subdirector Docente del Instituto de Nefrología. Este capítulo se inicia con el primer curso de actualización teórico-práctica impartido por el nefrólogo checoslovaco Jîri Jirka, entre 1962 y 1963. Insiste el profesor Alfonzo en el hecho de que todo el personal (nefrólogos, enfermeras y técnicos de la salud) que trabaja en la Red Nefrológica Nacional, ha sido formado enteramente en el país. Las ideas apuntadas en este capítulo ponen al día sobre los diferentes programas de formación, incluido el programa emergente de dos años, al aprobarse en el 2003 la creación de 15 nuevos servicios y la ampliación de 10 de los 31 existentes. En la educación médica de posgrado se hace referencia a la formación de colegas de otros países, los cursos y entrenamientos de posgrado en el extranjero, los intercambios periódicos con servicios de Nefrología de alto desarrollo y con numerosas sociedades nacionales e internacionales de la especialidad.

Los testimonios de 17 personalidades se agrupan en la parte 3, a mi juicio la más lograda del libro. Aquí se dan a conocer las vicisitudes, los sueños y las frustraciones de los que con su esfuerzo han hecho posible que la Nefrología cubana se mantenga en un lugar cimero internacionalmente. Comienza con el doctor Abelardo Buch López, quien de forma categórica expresó: "rompimos el bloqueo contra la Medicina de Cuba en 1972, siendo reconocidos como Miembros Fundadores de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología en el I Congreso de la misma, celebrado en México ese año, habiendo tenido los delegados cubanos destacada participación". No puedo dejar de mencionar al profesor Carlos Valle Santana, fundador junto con los doctores José Manuel Dávalos Iglesias y Jaime Bernaza Mayor, del Servicio de Nefrología en el Hospital Provincial Docente Clinicoquirúrgico "Saturnino Lora Torres" de Santiago de Cuba. El doctor Valle fue mi profesor y, como responde a una de las interrogantes, era ejemplo de "entrega total al trabajo, sin pensar más que en la satisfacción del paciente". En los anexos se rinde merecido tributo a los 14 nefrólogos fallecidos y se muestra una valiosa relación de las tesis defendidas desde el año 1968 hasta el 2010.

Otro mérito del volumen, es que al final de cada periodo aparece un cuadro donde se resume lo más destacado de esa etapa. Ahí el lector puede apreciar de un vistazo los principales logros de la especialidad en la asistencia, la docencia, la investigación, la interrelación con otras especialidades y la administración, así como otros puntos de vista que en general muestran cómo, a pesar de las adversidades, la Nefrología ha crecido, o, para decirlo con palabras del autor, "cómo se construyó ladrillo a ladrillo, ese enorme edifico que es la Nefrología cubana moderna". Como valor añadido debe subrayarse que al mencionar los diferentes equipos de trabajo no se olvida al personal de enfermería, a los técnicos de laboratorio, los transfusionistas, los médicos de otras especialidades que también participan, y hasta a las pantristas.

Destaco la cuidadosa edición de la Lic. Gretel González Hernández, las ilustraciones de la DI. Meilyn Sisniega Lorigados y el diseño del técnico Yisleidy Real Llufrío; todos en su conjunto lograron un producto acabado como obra de arte, con una cubierta atractiva e ilustrativa para el lector, donde aparecen dos riñones, entre otras imágenes en colores de la anatomía interna (figura). La forma característica de estos órganos sugiere 2 paréntesis entre los cuales se puede leer el título del libro. De igual modo, se incluyen en esta sugerente imagen, recortes de prensa con noticias referentes a los logros de la especialidad, como los trasplantes de páncreas y riñón.

Hay todavía algo más para incentivar a la búsqueda de este libro, y es que de las 493 bibliografías consultadas que aparecen al final de cada capítulo, 108 son de la autoría o coautoría de su propio creador. Esta prolífera producción científica del profesor Alfonzo lo enaltece como un profesional que ha dedicado toda su vida al cuidado de sus pacientes, y que además se ha preocupado por realizar sólidas investigaciones, que ha socializado al publicarlas en libros y revistas de alto impacto. Es, sin dudas, verdadero ejemplo para las nuevas generaciones de médicos que, en Cuba y en el cumplimiento de misiones internacionalistas, nos esforzamos por ser cada día mejores profesionales.

Finalmente, invito a los lectores a disfrutar, con placer y provecho, de las 300 páginas de esta historia -- bien contada -- de la Nefrología: aporte concreto a la historiografía médica en Cuba; y agradezco al profesor Alfonzo quien tuvo la gentileza, en la sesión científica final del Premio Anual de la Salud 2014, de obsequiarme un ejemplar autografiado. Exhorto, además, a los colegas de otras áreas, a que se animen a regalar historias de este tipo, ¿quién mejor que nosotros, verdaderos protagonistas del surgimiento y desarrollo de las diferentes especialidades? Urgen libros novedosos que dejen constancia escrita del devenir histórico de las especialidades medicoquirúrgicas.

 

 

Recibido: 6 de julio de 2015.
Aprobado: 6 de julio de 2015.

 

 

Ricardo Hodelín Tablada. Hospital Provincial Docente Clinicoquirúrgico "Saturnino Lora Torres", avenida de los Libertadores s/n, entre calles 4ta y 6ta, reparto Sueño, Santiago de Cuba, Cuba. Correo electrónico:rht@medired.scu.sld.cu



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