Dr. Hugo Orlando Torres Aldrich: ejemplo de profesional en la praxis de la pediatría cubana

PERFIL BIOGRÁFICO

 

 

Dr. Hugo Orlando Torres Aldrich: ejemplo de profesional en la praxis de la pediatría cubana

 

Dr. Hugo Orlando Torres Aldrich: professional's example in the practice of pediatrics in Santiago de Cuba

 

 

Lic. Daniel Sebastián García Torres

Facultad de Medicina No. 1, Universidad de Ciencias Médicas, Santiago de Cuba, Cuba.

 

 


RESUMEN

Se exaltan las cualidades humanas y profesionales, así como el apoyo incondicional a la Revolución cubana, del médico santiaguero Hugo Orlando Torres Aldrich, quien fuera pediatra, cardiólogo, educador de varias generaciones de galenos, combatiente de la Sierra y el llano e incansable estudioso de las ciencias médicas. Con el presente artículo se rinde tributo a esta prestigiosa figura, cuya vida de valiosa entrega a tan hermosa profesión, resulta ejemplo a los graduados y futuros egresados de medicina.

Palabras clave: pediatra, médico, educador, personalidad médica.


ABSTRACT

The human and professional qualities of the physician from Santiago de Cuba Hugo Orlando Torres Aldrich, as well as his unconditional support to the Cuban Revolution, are exalted. He was pediatrician, cardiologist, educator of several generations of physicians, combatant of mountains and plain and tireless expert of medical sciences. With this work we surrender tribute to this noted personality whose life of valuable devotion to such a beautiful profession, is an example to the graduated students and to the future graduated students from the medicine career.

Key words: pediatrician, physician, educator, medical personality.


 

 

INTRODUCCIÓN

En su casa de la calle Independencia, Hugo Torres, inquieto, impartía una de sus últimas conferencias. Más de una hora de análisis exhaustivo del cáncer de próstata en un paciente; presentaba los resultados de sus exámenes clínicos, los comparaba con datos publicados al efecto y era capaz de explicar, con sumo detalle, su evolución posible. Esta vez no era la Cardiología ni la Nefrología -- dos de sus mayores pasiones --, sino el cáncer en la ancianidad y el enfermo era alguien muy allegado: él. El jueves 2 de octubre de 2008, su corazón pulsó un último latido.

Siete años después es recordado. Aún los que lo aman, sufrieron sus embates, pues era noble, pero intransigente, sobre todo si peligraba la vida de un niño, donde se mostraba furioso contra la doble moral o la mediocridad.

Nunca dejó de acudir a su cita con los pacientes del Hospital Infantil Norte. Cansado y enfermo, recibía y atendía a jóvenes estudiantes de medicina, ávidos por aprender de su experiencia; empleaba el método del diálogo para enseñar y siempre tenía una repuesta presta ante la duda oportuna. También era así con vecinos y familiares, conversaba con el paciente, estableciendo los pros y los contras de los tratamientos, según la enfermedad que lo aquejara, e incluso cuidaba de ellos en su hogar.

Con este trabajo se desea honrar al Dr. Hugo Orlando Torres Aldrich, a partir de reconocer el valor de su vida de entrega y su quehacer profesional que es un verdadero ejemplo para graduados y futuros egresados.

 

FORMACIÓN PROFESIONAL

Hugo Torres fue un eminente médico y pedagogo santiaguero, doctor en Ciencias Médicas, especialista de II Grado en Cardiología Pediátrica, profesor Titular y Consultante, que ostentaba además la categoría especial de Profesor de Mérito.

Nació en Santiago de Cuba, el 10 de septiembre del 1926, en el seno de un hogar muy humilde, y pudo estudiar medicina gracias al esfuerzo de su madre Carmen, costurera y ama de casa, quien era sorda, y de su padre Graciliano y sus hermanos, que se desgastaban por las noches en sus faenas de serenos, y a toda costa se empeñaban en tener un médico en la familia. Era el más estudioso de los 6 hermanos, leía mucho, sobre todo aquellos libros dedicados a la medicina de la época.

Sus primeros años escolares transcurrieron en la Escuela Pública No. 10 (hoy Escuela Primaria No. 1 Desiderio Fajardo Ortiz, "El Cautivo"), sita en la calle San Fermín. Los estudios de enseñanza media los realizó en la Secundaria Básica del Dr. Romero (ubicada en la calle Carnicería) entre los años 1939 y 1940, y se graduó de Bachiller en Ciencias en el Instituto de Santiago de Cuba en 1947. Este mismo año matriculó en la Escuela de Medicina de La Habana, donde cursó los estudios atravesando las limitaciones económicas y sociales distintivas de aquella época, como gustaba afirmar.

Regresó a Santiago de Cuba, graduado, en julio de 1954. Ya en su ciudad concurrió al Servicio de Cardiología del antiguo Hospital Provincial "Saturnino Lora Torres" durante todo un año -- sin nombramiento y, por supuesto, sin devengar ningún sueldo --, y allí adquirió su primera experiencia práctica. En conversaciones con su gran amigo, el Dr. Raúl Rizo Rodríguez, se lamentó en diversas oportunidades cuando rememoraba esos tiempos de médico egresado con gran afán por formarse. Cabe señalar que en la Escuela de Medicina de La Habana no había mucha práctica y predominaba la enseñanza teórica.

Se refiere que ese mismo año asistió a un curso breve (del 20 al 30 de septiembre) sobre radiología clínica cardiovascular, en la Clínica de Cardiología Dr. Miguel Cano, en La Habana, lo que posiblemente fuera su primer acercamiento a esta especialidad, tras titularse médico.

Después de dar sus primeros pasos en el Hospital Provincial "Saturnino Lora Torres", situado en aquel entonces donde actualmente radica el Parque "Abel Santamaría", se trasladó, en 1955, hacia Concepción de Mayarí Arriba -- zona rural de difícil acceso por la ausencia de vías de comunicación que facilitaran el tránsito y las comunicaciones con otras áreas de mayor desarrollo económico y social; algo característico de ese período histórico cubano -- donde brindó servicios como médico privado, junto a su inseparable compañera de toda la vida: Luz de América Franco Durán, conocida por todos como Edith (sobrenombre dado por su madre, quien no pudo bautizar a su hija con el nombre anhelado por contradicciones hogareñas); ella le apoyaba como enfermera y cuidaba de sus hijos Hugo Torres Franco (Hugui) y Edith Torres Franco (Edicita).

Al Dr. Raúl Rizo le relató muchas veces que su primer parto lo realizó allí, "en una noche tormentosa y sin más luz que el débil aliento de la llama de un candil; la suerte y una obsesiva preocupación por aprender de todo y de todos se impuso y salvó dos vidas".

Siete meses después marchó con toda la familia a San Ramón de Guaninao, en Palma Soriano. En aquellos momentos Rizo era un adolescente y residía por ese territorio; recuerda a Hugo Torres a caballo, dirigiéndose a grandes distancias y atendiendo por igual a los de mayores posibilidades y a los de menor remuneración, mas no cobraba a quienes acudían sin tener con qué pagar los 2 pesos que costaba el servicio.

Hugo Torres le confesó haber realizado punciones para evacuar el líquido a pacientes que padecían derrame pleural y no podían acceder a un hospital para ello. En esta región permaneció desde principios del año 1956 hasta marzo del 58.

 

El Médico combatiente

Hugo Torres conoció los males de la república neocolonial. En su seno familiar encontró a hombres y mujeres que no compartían los atropellos del régimen oprobioso imperante; el hermano Chano guardaba armas y propagandas del Movimiento 26 de Julio en una pequeña barbería de Gallo y Maceo, Carmen Luz, la hermana Lulú, era combatiente muy activa de la lucha clandestina; Armelio Torres, Mello, su sobrino, fue combatiente de la Sierra y el llano, por mencionar algunos.

En 1957 comenzó a vincularse con los grupos clandestinos del Movimiento 26 de Julio en Palma Soriano. En ese lugar, una vez constituidos los primeros campamentos rebeldes, brindó atención médica a combatientes heridos o enfermos, recolectó armas, vendió bonos; incluso su esposa, miembro activo del Movimiento, trasladaba armamentos, medicinas y otros pertrechos a la Sierra Maestra.

El Dr. Rizo narra que en el año 1958 los soldados del ejército de Batista tomaron el poblado de Ramón de Guaninao y comenzaron a viva voz a preguntar donde vivía el médico. Feliciano Rizo, su padre, llegó primero a la casa de Hugo y lo sacó por la parte trasera a él y su familia, y a campo traviesa los condujo hasta el poblado de El Caney, y de ahí a la carretera Central, donde tomaron un transporte para Santiago de Cuba. La captura de Hugo por las hordas de la dictadura pudo haber tenido consecuencias impredecibles, pues era buscado por sus vínculos con el movimiento clandestino.

Una vez en Santiago de Cuba permaneció oculto en la clandestinidad. A fines de 1958 se incorporó a la zona del III Frente Oriental "Dr. Mario Muñoz Monroy", comandado por Juan Almeida Bosque, específicamente a la columna 10 "René Ramos Latour".

La autora Peña Sánchez1 refiere que se incorporó al mencionado Frente bajo las órdenes de Fernando Galindo Castellanos; no obstante, en los documentos familiares revisados, el propio Hugo Torres afirma que se unió a la lucha clandestina en 1956, bajo las dirección de José Galindo Castellanos (en El Ramón de Guaninao), y en 1958 se trasladó al III Frente con el comandante René de los Santos, pero en trabajo directo con el entonces capitán Fernando Vecino Alegret. Laboró en el Hospital de Aserradero con los doctores Limonta Ferrer y Mariano Esteva Lora.

Al producirse el triunfo de la Revolución desempeñó numerosas actividades y cargos (figura 1), entre ellos, la fundación del Comité Militar, de las Milicias Nacionales Revolucionarias, con participación en todas las acciones de los estados de emergencia, los Comités de Defensa de la Revolución y el Partido Comunista de Cuba.

El 13 enero de 1959 se le asignó la misión, por el entonces Jefe de Departamento de Sanidad del Ejército Rebelde, el teniente Dr. Enrique Creagh y Creagh, de atender -- junto a los doctores Reyes Cos y Limonta Ferrer -- a los miembros del Ejército Rebelde en los diferentes escenarios posibles en que estos se encontrasen.

Ese mismo año, el 16 de enero, fue elegido en el propio Departamento como representante ante la comisión depuradora y fiscalizadora de la antigua Colonia Española (hoy día Hospital Infantil Sur "Dr. Antonio María Béguez César") y, a la vez, encargado de la creación del Servicio de Pediatría en el Hospital Militar "Dr. Joaquín Castillo Duany".

 

El Profesor

La Junta Central de Salud y Maternidad lo designó, el 31 de julio de 1959, como Director de la Clínica de Maternidad Obrera de Oriente (figura 2) -- actualmente Hospital Ginecoobstétrico Docente "Tamara Bunke Bider" --, y el 1 de octubre de 1964 comenzó a laborar en el Hospital Infantil Norte como Jefe del Departamento de Pediatría.

Inició sus labores docentes el 1 de marzo de 1966, como profesor de la Escuela de Medicina -- fundada el 10 de febrero de 1962 --, simultaneando con el servicio asistencial. Unos días después, el 30 de marzo, en la evaluación previa a nombramientos de profesores, adquirió la categoría docente de instructor en la asignatura Pediatría. El Dr. Arnoldo Tejeiro Fernández, en sus funciones de director, afirmó sobre Hugo: "Posee los conocimientos técnicos, científicos y pedagógicos necesarios para que sea nombrado en ese cargo".

El 5 de mayo de 1970, el Dr. Enrique González Corona, quien fungía como jefe del Departamento de Pediatría, en comunicación escrita le informó al Decano, Dr. Juan J. Ceballos, que los médicos Manuel León Nogueras y Hugo Torres Aldrich habían decidido renunciar al sueldo que devengaban por la Escuela (figura 3).

En 1983 cumplió misión en la hermana República de Nicaragua, como parte del Contingente Médico Cubano "Comandante Carlos Fonseca Amador", y allí laboró activamente en el Hospital Comandante Gaspar García, en el Departamento de Rivas. La Brigada Médica Cubana, encabezada por el Dr. Manuel Ferrer del Valle, dirigió una misiva al Dr. Juan José Ceballos, rector del Instituto Superior de Ciencias Médicas, en la que argumentaba sobre su desempeño: "Su abnegación, disciplina, exigencia, austeridad revolucionaria, su capacidad en el estudio y en el trabajo, su dedicación por nuestra preparación profesional, lo han colocado en un lugar cimero".

Resulta oportuno patentizar que en aquellos días difíciles cuando la intervención imperialista era ya prácticamente inevitable en la hermana Nicaragua, mantuvo una actitud optimista y la más alta disposición combativa…

Su modestia, entrega al trabajo y su condición de comunista, serán siempre fuente de inspiración y de sacrificios.

Ocupó responsabilidades de dirección en los hospitales pediátricos de Santiago de Cuba; además fue responsable de la creación del Departamento de Niños Reumáticos, fundador y Jefe del Servicio Cardio-Renal del Hospital Infantil Sur y del Servicio Pediátrico de Cirugía Vascular del Cardiocentro y profesor principal de la Filial de Pediatría.

El Doctor en Ciencias Médicas Héctor del Cueto Espinosa aseveró que "para el funcionamiento del Cardiocentro se necesitaba un pediatra que supiera cardiología. Convencer a Hugo Torres, costó muchos argumentos y tiempo, pues no quería dejar su sala de Cardiología en el Hospital Infantil Norte". Asimismo señaló: "Discutíamos en conjunto todos los casos analizados y las posibilidades de cada uno de los niños. Sentía un gran placer por su trabajo; miles de santiagueros quizás, hombres y mujeres hoy, se beneficiaron con los conocimientos del Dr. Hugo Torres".

Su labor profesional pedagógica incluía la de Presidente de los tribunales que examinaban a los médicos que optaban por el segundo grado de la especialidad en Cardiología y el primer grado en Pediatría.

Cabe señalar que en 1982 realizó una estancia en el Servicio de Cardiocirugía en España, y del 19 al 23 de junio de 1988 participó en el Primer Congreso Mundial de Cardiocirugía Pediátrica que se celebró en Bérgamo, Italia. De igual forma, representó a Cuba en viajes de intercambio académico en diversos países -- Rusia (1980), España (1984) e Italia (1985) -- y desarrolló una prolífera actividad docente con estudiantes de medicina y residentes de pediatría y cardiología.

Entre sus discípulos se encontraban prominentes médicos al servicio de la salud pública cubana, entre ellos, el Dr. Artemio Ortiz, cirujano cardiovascular del Cardiocentro de Santiago de Cuba, el cual comenta que tuvo el gran honor de ser alumno: "Guardo buenos recuerdos de la rotación por Pediatría. Recomenzamos nuestra amistad en el Cardiocentro cuando comenzó de Jefe del Servicio de Cardiología Pediátrica. Es un médico del cual aprendí mucho; a pesar de su enfermedad era capaz de acudir a cualquier llamado para examinar y atender a un niño; nunca dejó, aún jubilado, de hacer acto de presencia en la sala de pacientes pediátricos".

Es imprescindible acotar que con la edad avanzada y a pesar de sus limitaciones por enfermedades crónicas (cardiopatía isquémica, insuficiencia arterial periférica de miembros inferiores), mantuvo, en la medida de sus posibilidades, la labor docente en el Hospital Infantil Norte (figura 4).

Para Rafael Legrá, cardiólogo y amigo muy personal, Hugo "era un profesional excepcional, muy estudioso; siempre que llegaba a su casa, a cualquier hora, estaba leyendo un libro de medicina. Estaba jubilado oficialmente; sin embargo, no estaba retirado porque seguía viniendo todos los días al hospital, incluso un mes antes de su muerte, ya bien enfermo". De hecho, el Dr. Rizo refiere que en sus últimos años de vida, mientras estaba ingresado en el Cardiocentro por una dolencia, fue a visitarlo y lo encontró leyendo un libro de medicina en su lecho de enfermo.

Impartía, entre otros conocimientos, especialmente Propedéutica, pues no le gustaba que nadie más lo hiciera, y empleaba el método clínico para enseñar, el cual perfeccionó en la época en que no había equipos de diagnóstico como los disponibles actualmente, y solo contaba con el estetoscopio; se ufanaba de que en los niños que remitía a la Habana, se comprobaba que su diagnóstico había sido correcto. Finalmente llegó la ecografía como método auxiliar de diagnóstico, el cual aprendió de manera autodidacta. Tuve la suerte de ser uno de sus alumnos, de ser formado por el Profesor, como le decíamos, por el Padre de la Cardiología y la Nefrología Pediátricas en Santiago de Cuba.

La carismática y eminente pediatra, Profesora de Mérito, Silvia Jústiz Hernández, compañera de labor de toda una vida, manifiesta que lo conoció con "sus características y calidad humana muy grande". Ella reseña: "Fui su alumna, pues en aquel momento estaba haciendo la residencia. Discutimos muchísimo, discrepábamos en ocasiones; él era muy fuerte y yo también, pero nos queríamos y respetábamos".

Al llegar el llamado "Plan Santiago",2 vinieron varios compañeros que iban a desarrollar la cardiología pediátrica, entre ellos el Dr. José Ramón Casanovas. Hugo se incorporó a su aprendizaje. Es digno de admiración su amor por el estudio, tenía ya una posición y, sin embargo, se dedicó a aprender. Fue un maestro en la cardiología en un momento en que era una especialidad anhelada, porque no había cardiólogos de niños en esta parte del país.

Pudo haberse enriquecido; sin embargo, vivió humildemente hasta su fallecimiento, en una de las casitas más modestas de su cuadra. Le decía: "¿Profesor, por qué no se ha conseguido una casa más amplia, más grande?" Y me respondía: "Estoy aquí, soy incapaz de pedir nada, soy un revolucionario". ¡Cuánto amor al desinterés, a su Revolución!, ¡cuánta pasión, digna de ser ejemplo!

Silvia Jústiz concluyó expresando que Hugo "se convirtió en una referencia de carácter territorial e incluso nacional, del amor por su terruño, a este hospital (se alude al Hospital Infantil Norte), a sus pacientes".

 

Producción científica

A su autoría se deben las meritorias publicaciones:
Enfermedad reumática en el niño. Aspectos de interés para los padres (1995) 3
Electrocardiografía clínica en el niño (1996) 4
Introducción a la Cardiopediatría (2005) 5

Escribió un libro de Cardiopediatría acerca de las enfermedades cardíacas congénitas y adquiridas, en el que volcó toda su experiencia acumulada; este se encuentra en formato digital y lamentablemente nunca ha sido publicado. Cabe resaltar que dicho libro y el de Electrocardiografía clínica en el niño, fueron escritos por el profesor después de haberse jubilado. Al respecto, se recoge la siguiente vivencia del Dr. Rizo: pocos meses después de acogerse al retiro, el profesor Hugo Torres se presentó en su oficina y le dijo: "Vengo a pedirte un consejo; necesito que me ayudes a pensar cómo enfrentarme a la jubilación", y el Dr. Rizo le respondió: "Profesor, le sugiero escribir sus experiencias en el campo de la cardiopediatría". El Dr. Hugo se quedó pensando y susurró: "Tienes toda la razón, te agradezco el consejo. Tengo tanto que decir que el tiempo no me va a alcanzar". Y el final de esta historia es que escribió 3 libros; para él no existía el descanso.

Es importante citar, además, algunos de sus trabajos publicados en revistas cubanas:
- "Estenosis mitral en el niño. Presentación de dos casos" (1985) 6
- "Glomerulonefritis difusa en el niño. Aspectos clínicos, radiológicos y electrocardiográficos" (1987) 7
- "Nefrosis congénita con lesiones mínimas: presentación de 2 casos" (1987) 8
- "Pericarditis bacteriana aguda: presentación de dos casos" (1988) 9
- "Valvulopatía mitral reumática en el niño: estudio clínico y tratamiento quirúrgico" (1990) 10

Hasta los últimos días de su vida fue incansable en su preparación y en la instrucción profesional. La licenciada María Antonia Peña Sánchez1 atestigua que: "… jamás dejó de estudiar; tenaz e incansable aprendió computación a una edad en que otros hubieran cejado en ese empeño, lo cual le permitió agregar a su ya larga autoría de artículos científicos y libros en formato impreso, otro en formato digital, para beneplácito de sus asiduos lectores, ávidos de los conocimientos atesorados por la experiencia de tantos años dedicados al difícil arte de curar y elevar la calidad de vida de los niños".

Por sus experimentados méritos le fueron concedidas medallas y distinciones, entre las cuales figuran:
- Medalla Combatiente de la Guerra de Liberación (1981)
- Combatiente de la Lucha Clandestina (1981)
- Manuel Fajardo Rivero (1983)
- Distinción por la Educación Cubana (noviembre 1990)
- Medalla del Consejo de Estado José Tey (diciembre 1992)
- Orden FranK País (diciembre 1992)
- 40 Aniversario del Instituto de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba
- Reconocimiento del Instituto Superior de Ciencias Médicas por su destacada participación en la ciencia cubana (2003)
- 30 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
- Distinción 28 de Septiembre de los Comités de Defensa de la Revolución
- 40 Aniversario de la Fuerzas Armadas Revolucionarias
- Medalla 50 Aniversario de la Fuerzas Armadas Revolucionarias
- Condición de Profesor de Mérito por la Resolución No. 128/2006 y Resolución Rectoral No. 127/07.

Los argumentos expuestos revelan la personalidad de Hugo Torres Aldrich como ejemplo de valores profesionales y paradigma de la pediatría santiaguera.

El estudio de la vida y obra de los eminentes médicos, entre los que se encuentra el Dr. Hugo Torres Aldrich, promueve que profesores y estudiantes compartan experiencias que los conduzcan a descubrir sus potencialidades, en aras de consolidar los valores morales necesarios para su actuación profesional en todo el contexto que se requiera.

El homenaje merecido a este médico, educador y científico relevante, hijo pródigo de esta ciudad, también encierra la gratitud del pueblo y de los que fueron y seguirán siendo sus alumnos y compañeros.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Peña Sánchez MA. Dr. Hugo Torres Aldrich: una huella imborrable. MEDISAN. 2009 [citado 12 Dic 2013]; 13(1). Disponible en:http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol13_1_09/san20109.htm

2. Carreño de Celis R, Fernández Oliva B, Salgado González L. Detrás de la huella de la Educación Médica Superior. Educ Med Super. 2009 [citado 12 Dic 2013]; 23(3). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=s0864 -21412009000300011&script=sci_arttext

3. Torres Aldrich HO. Enfermedad reumática en el niño. Aspectos de interés para los padres. Santiago de Cuba: Editorial Oriente; 1995.

4. Torres Aldrich HO. Electrocardiografía clínica en el niño. Santiago de Cuba: Editorial Oriente; 1996.

5. Torres Aldrich HO. Introducción a la Cardiopediatría. Santiago de Cuba: Editorial Oriente; 2005.

6. Torres Aldrich HO, Daudinot AM, Torres Rodríguez R, Halley J. Estenosis mitral en el niño. Presentación de dos casos. Bol Cientif Santiago Cuba. 1985; 3(4): 111-20.

7. Torres Aldrich HO, Herrera Luaces E, Campaña D, Llauradó Luaces R, Chávez Solis L. Glomerulonefritis difusa en el niño. Aspectos clínicos, radiológicos y electrocardiográficos. Presentación de 100 casos. Bol Cientif. Santiago Cuba. 1987; 5(1): 25-36.

8. Torres ALdrich HO, Arias Fonseca E, Llauradó Luaces R, Legrá Rodríguez R, Torres Rodríguez R. Nefrosis congénita con lesiones mínimas: presentación de 2 casos. Rev Cubana Pediatr. 1987; 59(3): 487-92.

9. Torres Aldrich HO, Llauradó Robles R, Acosta Torres JR, Daricó Méndez C. Pericarditis bacteriana aguda: presentación de dos casos. Rev Cubana Pediatr. 1988; 60(3): 435-44.

10. Torres Aldrich HO, del Cueto Espinosa H, Muñoz Caldas R, Pita Figueredo A. Valvulopatía mitral reumática en el niño: estudio clínico y tratamiento quirúrgico. Rev Cubana Pediatr. 1990; 62(2): 288-96.

 

 

Recibido: 24 de junio de 2015.
Aprobado: 4 de enero de 2016.

 

 

Daniel Sebastián García Torres. Facultad de Medicina No. 1, Avenida de Las Américas s/n, entre calle E y calle I, reparto Sueño, Santiago de Cuba, Cuba. Correo electrónico: daniel.garcia@sierra.scu.sld.cu



Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.