Contradicciones sociales en la formación de valores desde la relación médico-paciente-familia en profesionales de las ciencias médicas

 

Formación médica

 

Contradicciones sociales en la formación de valores desde la relación médico-paciente-familia en profesionales de las ciencias médicas

Social contradictions in the values formation from the relation doctor-patient-family in the medical sciences professionals

 

Lic. Yaité Zaldívar Rosales1* https://orcid.org/0000-0001-6851-9632

Dr. Cs Homero Calixto Fuentes González https://orcid.org/0000-0002-0705-8622

Dra. C María Eugenia García Céspedes https://orcid.org/0000-0001-5075-831X

 

1Hospital General Docente Dr. Juan Bruno Zayas Alfonso, Universidad de Ciencias Médicas. Santiago de Cuba, Cuba.

 

* Autor para la correspondencia. Correo electrónico: yaitezaldivar@infomed.sld.cu

 

RESUMEN

Introducción: En la actualidad existe un incremento de las insatisfacciones en el desempeño de profesionales de las ciencias médicas, de los recién graduados y de los estudiantes en formación para lograr  una adecuada relación médico-paciente-familia.  

Objetivo: Identificar las manifestaciones más significativas que dificultan el perfeccionamiento de la  práctica asistencial médica que se brinda y la formación de valores del profesional de las ciencias médicas.

Método: Se utilizaron encuestas y entrevistas a pacientes y familiares, estudiantes y profesores.  Se aplicó el método histórico-lógico, y se consultaron  materiales impresos  y revistas médicas cubanas en línea en  bases de datos como PubMed, EBSCO y SciELO.  Se tuvieron en cuenta los términos contradicciones sociales, profesional de las ciencias médicas, formación de valores, y relación médico-paciente-familia.

Desarrollo: Se evidenció que la relación que se establece desde el imaginario social sobre  cómo debe ser  el profesional modelo en las ciencias médicas y lo que en realidad acontece, revela esencialmente la carencia de una concepción coherente.

Conclusión: Se constataron contradicciones sociales en la  formación de valores en los profesionales de las ciencias médicas desde la relación médico-paciente-familia, a tenerse en cuenta para mejorar la atención médica que  brindan nuestros médicos en formación.

Palabras clave: contradicciones sociales; proceso de formación de valores; profesional de las ciencias médicas; relación médico-paciente-familia.

 

ABSTRACT

Introduction: There is at present an increase of dissatisfactions in the training of the medical sciences professionals, in the recently graduated doctors and in the students to achieve an adequate relationship doctor-patient-family.

Objective: To identify the most significant manifestations obstructing the perfectioning of the medical practice when treating patients and the values formation of the medical sciences professional.

Method: Inquiries and interviews to patients and families, students and professors were used. The historical and logical method was applied, and printed documents as well as Cuban medical journals in data base such as PubMed, EBSCO and SciELO were reviewed. Terms such as social contradictions, medical sciences professional, values formation, doctor-patient-family relationship.

Development: It was evidenced that the relationship established from the social image on how the model professional of the medical sciences should be and how he really behaves, essentially reveals the scarcity of a coherent concept.

Conclusions: Social contradictions in the values formation for the medical sciences professionals in the doctor-patient-family relationship were confirmed, to be taken into account for improving medical care offered by our doctors while performing.

Key words: social contradictions; values formation process; medical sciences professional; doctor-patient-family relationship.

 

 

Recibido: 12/07/2020

Aprobado: 29/11/2020

 

 

Introducción

Educar en valores es como tallar un diamante, del que se logra la plenitud de su esplendor al ser esculpido íntegra y armónicamente. Dejar una de sus facetas sin cincelar le impedirá cualificarse con todos sus matices, belleza y perfección como tal. Una persona a quien no se le proporcione una intencionada, adecuada y oportuna educación en valores, no podrá realizarse a plenitud como ser humano,(1) tampoco podrá enfrentar situaciones complejas y transcendentes de carácter político, económico, científico y tecnológico, entre otras, o simplemente de la vida cotidiana.

En la etapa actual de la construcción socialista del modelo cubano, todo intento por elevar el fortalecimiento de los valores es de suma importancia en el desarrollo de los procesos sociales, lo que  favorece la calidad de los servicios que se brindan al pueblo, con una elevada proyección y pertinencia social, para convertirse en una prioridad básica en todas las áreas y ramas del conocimiento; entre las cuales se encuentra la salud, convertida hoy día en beneficio social y un logro de bien público, en correlación con la sociedad en su sentido de progreso y desarrollo humano.(1)

Diferentes autores,(2,3) han tratado el tema de los valores desde disímiles puntos de vista y enfoques, lo cual resulta lógico, pues constituye un tema muy complejo que puede ser aprobado en diferentes campos del saber, integrado por las ciencias de la educación, tales como la Psicología, Pedagogía, Filosofía, Sociología, entre otras, que han estudiado con profundidad en los últimos años el problema de la formación de valores, y enfatizan en su relación con el proceso formativo.

Coinciden en plantear que la educación, el fortalecimiento o el desarrollo de valores; buscan la valoración y el comportamiento basado en una conducta consciente, a partir del reconocimiento y la asimilación de estos, que permitan la aceptación del individuo por la sociedad y su autorrealización.

Otros autores,(4,5,6) reconocen los entornos sociales y culturales para la convivencia y el comportamiento de los individuos, además de tener en cuenta los intereses y las necesidades para la adaptación de éstos al entorno, a partir del desarrollo de juicios y valoraciones acerca de las normas y principios establecidos en la sociedad.

Estos autores destacan la importancia de dichos valores, los que pueden aparecer con contenidos de significaciones diferentes o similares, en dependencia de la situación concreta y en un contexto específico. Así, valores como justicia, honestidad, belleza, entre otros pueden tener contenidos diferentes no solo en diferentes sociedades sino en grupos culturales diferentes dentro de una misma sociedad.

En el proceso  para lograr un profesional competente, es importante tener en cuenta la categoría formación en la que la autora coincide con lo que expone López Hurtado(7) quien expresa la dirección del desarrollo, es decir, hacia dónde debe dirigirse al plantear “… Cuando se habla de formación no se hace referencia específicamente a aprendizajes particulares, destrezas o habilidades; estos constituyen más bien medios para lograr la formación como ser espiritual…”

Por lo tanto, la autora reconoce que el proceso formativo para el desarrollo de valores de los profesionales de las ciencias médicas tiene que estar sustentado en la sistematización de su comportamiento social y profesional, con integración a una adecuada relación médico-paciente-familia, todo lo cual apunte hacia una proyección socio-humanista y profesional-espiritual.

Desde la concepción científica de lo holístico configuracional de Fuentes González et al,(8,9) la formación profesional médica es entendida como un proceso consciente, de naturaleza compleja que se desarrolla en las instituciones de Educación Superior como totalidades de la realidad en el tiempo y el espacio. En esta se establecen relaciones de carácter social entre sus participantes con el propósito de instruir, educar y desarrollar los futuros profesionales en un contexto histórico, social y cultural concreto.

En tal sentido la autora, en concordancia con lo antes expuesto, dirige la atención a la formación de valores en los profesionales de las ciencias médicas, lo que repercute en la relación médico-paciente-familia como práctica esencial en la profesión, desde su carácter humanista, ya que ellos deben responder al servicio del pueblo, con una amplia cultura general e integral y un profundo sentido de pertenencia, que se pone de manifiesto en su comportamiento humano, es hacer que la profesión se vuelva sagrada que alcance una posición de privilegios por sus logros y  una condición humanista enmarcada en lograr una atención médica de excelencia, por lo que el objetivo de esta investigación ha sido identificar las manifestaciones más significativas que dificultan el perfeccionamiento de la  práctica asistencial médica que se brinda y la formación de valores del profesional de las ciencias médicas.

 

 

Método

Para  la presente investigación se utilizaron métodos y técnicas empíricas como encuestas y entrevistas, para determinar los comportamientos humanos que subsisten en la práctica de los profesionales de las ciencias médicas en el contexto hospitalario, además del método histórico-lógico para así revelar las contradicciones sociales en el proceso de formación de valores en estos profesionales, con el objetivo de identificarlas que desde lo social hasta lo epistemológico dificultan el perfeccionamiento de la práctica asistencial médica.

En la investigación se abordan aspectos esenciales de la formación profesional. Se consultaron documentos impresos y  revistas médicas cubanas en línea en el Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas,  Infomed-Santiago. En la búsqueda de información en las bases de datos PubMed, EBSCO y SciELO se emplearon  los términos contradicciones sociales, profesionales de las ciencias médicas, formación de valores, relación médico-paciente-familia.

 

 

Desarrollo

La exigencia en la formación de valores en el personal de las ciencias médicas ante los dilemas actuales de la ciencia, constituye una de las tareas priorizadas, debido a que estos profesionales son los artífices y portavoces del sistema de salud cubano y están llamados a interpretarlo, reconocerlo y perfeccionarlo en interés de toda la sociedad.

Al referirse al tema, Fabelo Corzo,(1) consideró los valores como la significación socialmente positiva que poseen los fenómenos y objetos de la realidad; pero no cualquier significación, sino aquella que desempeña una función positiva en el desarrollo de la sociedad.

Actualmente se aprecian insatisfacciones en la proyección socio-humanista de los profesionales de las ciencias médicas, en sus comportamientos para la formación de valores desde la relación médico-paciente-familia en el transcurso de la práctica profesional.

Esta investigación confirmó la existencia de limitaciones, pues al realizarse una observación directa, así como al aplicar encuestas y entrevistas a estudiantes, profesores, pacientes y familiares en supervisiones generales y en diversas actividades de la educación en el trabajo como pases de visitas, discusiones de diagnóstico, seminarios y conferencias, se pudo apreciar que existen insuficiencias en los comportamientos sociales y profesionales, todo lo cual se comprobó a través de dichas limitaciones, muy frecuentes en el proceso investigado tales como:

 

    Manifestaciones de falta de ética en las relaciones médico-paciente-familia, como práctica formativa.

    Insuficiencias en los comportamientos sociales de los profesionales de las ciencias médicas.

    Pérdida de confiabilidad hacia los profesionales de la medicina por parte de pacientes y familiares y de ese imaginario social que se tiene de lo que significa ser un médico.

    En el proceso de formación profesional no se integran de manera sistemática las acciones con intencionalidad que contribuyan al desarrollo de los valores esenciales.

    Manifestaciones de un insuficiente trabajo metodológico a modo de instrucción en el proceso de formación profesional, de manera especial en el tratamiento de los valores.

 

Estas insuficiencias en el proceso de formación profesional  revelan esencialmente la carencia de una concepción lo suficientemente coherente para el desarrollo de los valores en los profesionales de las ciencias médicas, que determine los comportamientos, actitudes y conductas propias de dichos profesionales.

Desde la perspectiva asumida, esta investigación adquiere un carácter transformador, al reconocer la importancia de seguir trabajando aun cuando se haya  descrito  el sistema de valores de la profesión médica, por lo que se evidencia que, a pesar de los esfuerzos de muchos, todavía  existen insuficiencias palpables en las proyecciones  a lograr,  en cuanto a calidad en la formación del capital humano.

Debido a la masiva formación de médicos a favor de la preparación científico- técnica, se  ha descuidado un tanto la educación humanista(2) y el trabajo en los valores como objetivo esencial de este proceso para el desarrollo de nuevas estrategias que contribuyan con su compromiso social y profesional.

La integralidad y la formación de valores constituyen un reto en el desarrollo de la labor educativa y político- ideológica,(4)pues no se debe ubicar en un primer plano solo la formación y desarrollo de conocimientos, hábitos y habilidades en los profesionales de las ciencias médicas, sino también los valores como componente clave de la personalidad, algo vital para el logro de este empeño, como la vía que permita preparar un profesional revolucionario de estos tiempos que sea  instruido, educado, desarrollado de forma armónica y acorde con su nivel científico y técnico.

En los médicos en formación se manifiestan inclusive dificultades con  el dominio del interrogatorio, el uso del método clínico-epidemiológico, válidos para todo médico que atiende a pacientes de manera personal y continuada, como parte del proceso para llegar a un  diagnóstico, tratamiento y seguimiento.

En consecuencia con estas ideas la autora señala que se pueden afrontar estas contradicciones sociales que hoy tienen manifestaciones visibles y palpables y que desde la familia se edifican, pero está en las manos de los formadores el integrar desde las potencialidades individuales los valores más intrínsecos que valen por sí mismos,(5) y si desaparecen se pierden elementos muy importante como la persona, la justicia, la dignidad, el humanismo, en general, el amor por el otro y por la profesión, que no se mide en unidades monetarias sino más bien desde su compromiso social y profesional, que se logran con dedicación, abnegación, y esfuerzos sin límites,  lo que ratifica una identidad profesional,(6)por el encargo social que representan.

Ello quiere decir que urge promover transformaciones científicas y praxiológicas con la finalidad de legitimar, desde la preparación de los profesionales de las ciencias médicas, el fortalecimiento de su formación de valores, el rescate de ese imaginario social que se aparta de lo que significa ser un médico para la sociedad.

Estas trasformaciones han de sustentarse en una educación continua y permanente, que se exprese en una adecuada relación médico-paciente-familia y en un comportamiento humanista plausible de los profesionales en formación.

Todo ello implica esforzarse por significar lo que se predica, desde esta perspectiva, se trata de una invitación a aceptar el llamado de lo transcendental en la vida, hallarle sentido a la existencia,  a partir de su práctica profesional, solo  posible cuando se siente en el corazón que todo aquello que haces es realmente tu vocación.(10)

Los valores orientan y regulan la conducta, constituyen un sistema, guardan relación dinámica unos con otros y conforman una jerarquía entre ellos, que es decisiva en los momentos de elección moral.

Identificar las contradicciones sociales de los comportamientos de los profesionales de las ciencias médicas desde la relación médico-paciente-familia, permite conocer sus particularidades y sus relaciones, evaluar las condiciones para llevar a cabo el proceso e integrar las acciones en sus contextos y dimensiones.

Durkheim,(9) plantea que “…Hay una manera de actuar, de pensar y de sentir que muestran la notable propiedad de que existen fuera de la conciencia individual. Estos tipos de conducta o de pensamiento no sólo son exteriores al individuo, sino que están dotados de una potencia imperativa y coercitiva en virtud de la cual se imponen a aquél, quiéralo o no...”

Se asume desde una perspectiva más sólida que, socialmente el profesional de las ciencias médicas debe tener un comportamiento adecuado desde su práctica, es visto socialmente como tal, es capaz de comportarse con sus pacientes-familiares y está comprometido con su quehacer profesional.(10)Por lo tanto, se infiere que las representaciones sociales en el sujeto se dan a través de manifestaciones, conductas y comportamientos que de una u otra forma son apropiadas o no, bien o mal vista y esto se alcanza mediante hábitos, habilidades sociales, personales y profesionales que en nuestro caso le permite al profesional acopiarse  en una adecuada relación médico-paciente, en consonancia con su conducta y con las acciones que se establecen en la práctica profesional.

Se pretende señalar un punto de partida en la tradición del reconocimiento de lo que acontece en la realidad,  de lo que se observa y manifiesta en estos profesionales. Esto se corrobora a partir de la observación de los fenómenos sociales, que están presentes en el mismo momento histórico-concreto, por lo que estas contradicciones sociales se reconocen precisamente como aquellas representaciones colectivas que rigen los sistemas de identificación y de integración social.

Se propone lograr una alternativa formativa, que explique brevemente las contradicciones sociales en el contexto cubano, y que evidencie las actitudes un tanto negativas que se expresan en algunas de nuestras  instituciones de salud, universidades y que no representan el profesional  ideal que ha estado en preparación.

Debemos ser consecuentes con la importancia que reviste en la sociedad que los profesionales de la ciencias médicas se empoderen de valores que propicien comportamientos adecuados, socialmente bien vistos, todo lo cual determina su rol que asume consigo mismo y con los sujetos con que interactúan.

Estas consideraciones orientan hacia la búsqueda de acciones, métodos o estrategias que promuevan la concientización por parte de estos profesionales, lo que implica reconocer al sujeto como ente totalizador, capaz de autorregular sus comportamientos, con una condición humana, es decir, se debe reconocer al profesional de la ciencias médicas con un significativo compromiso social y profesional en su actuar. Esto condicionará una formación humanista en la profesión, que llevará consigo una adecuada relación médico-paciente y por lo tanto se evidenciará en una mayor satisfacción social.

La solución de esta contradicción de carácter epistemológico, permite reconocer el carácter discordante de las relaciones que se establecen en una institución de salud entre médicos, pacientes y familiares, y que constituyen su fuente de desarrollo y trasformación.

A juicio de la autora, esta crisis gira, sobre todo, alrededor de los siguientes aspectos:

 

    Deterioro de la relación médico-paciente-familia,

    Menosprecio del valor del interrogatorio y del examen físico por parte del profesional,

    Sobrevaloración de la función de la tecnología, y

    Desinterés creciente por la medicina interna y por la atención primaria.

 

El desarrollo de la medicina y la tecnología han caído en la deshumanización del profesional y han postrado el método clínico como lógica esencial en la atención al paciente, en tanto el sujeto (profesional de la salud), actúa con su objeto que no es más que el paciente y la atención al mismo.(11)

 

Importancia de la vocación humanista del profesional de la salud

La relación médico-paciente-familia, se reconoce como el aspecto más sensible y humano de la medicina, requiere de una buena comunicación del médico con el enfermo, es decir, que sienta y muestre interés real por su problema, tratarlo con dignidad, respeto y saberlo escuchar, lo que equivale a dejar al enfermo expresar libremente sus quejas. Osler(12) expresaba que el médico tiene dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que habla.

Sin embargo, el estilo médico actual en la entrevista es bien controlado, y se pasan por alto en el interrogatorio criterios del paciente que serían de gran utilidad para un adecuado diagnóstico.

En muchos casos el médico habla más que el paciente y realiza un interrogatorio muy dirigido sobre la base de preguntas directas, mientras que el paciente con frecuencia se limita a decir “sí” o “no”. De ahí que las entrevistas tengan un bajo contenido terapéutico, no arroja datos primarios de valor, la información para el diagnóstico es incompleta y se dejan de abordar problemas activos que,  al final, hacen que se cometan errores en el diagnóstico, y que el paciente se sienta “mucho más enfermo”.

Muchos médicos olvidan que con frecuencia, los “enfermos” evalúan las habilidades interpersonales por encima de la propia competencia científica,  desean explicaciones claras, que el médico demuestre paciencia, cortesía, privacidad, confidencialidad y lo ayude no sólo desde el punto el vista médico, sino también psicológico y social.

La autora alude que se debe enfatizaren estas habilidades interpersonales necesarias para nuestros profesionales, pues dondequiera que se desempeñen han de convertirse en una vía de transferencia formativa, lo que significa que tienen el compromiso de cumplir con su objeto social.

Esto revela que el comportamiento de los profesionales de ciencias médicas, significa una disposición constante, permanente en cuanto al  ánimo hacia las disciplinas médicas.

Una relación médico-paciente-familia sustentada es el más profundo sentimiento de saberse y sentirse responsable del dolor y consternación de los pacientes, es ponerse en el lugar de estos y sus familiares. Es innegable que para tener una noción concreta de lo anteriormente planteado, se requiere atender a la vocación médica, todo lo cual debe presentar múltiples facetas humanas sólidas y amplias bases de instrucción y educación desde condiciones innatas como una amplia cultura general y científica.

Otro factor imprescindible en este proceso es el humanismo, elemento consustancial al bien, al hacer de la medicina, conceptualmente alejado del término caridad o benevolencia, que supone acción por y para recibir gratitud, y que se asocia a las más profundas enseñanzas martianas como  fraternidad e igualdad, sinónimos de un comportamiento lleno de virtudes, y valores éticos que se brindan como un compromiso personal que genera confianza y gratitud del paciente, sus familiares y la comunidad.

Esta vocación humanista permitirá  que el médico tenga una visión más objetiva de los conocimientos científicos, habilidades y destrezas  actualizadas, que le permita ofrecer cuidados necesarios de manera segura, digna, honorable y altruista al crear una autonomía médica y una percepción extra médica que lo condicionen, por ser capaz de obtener una cultura médica general.

En este proceso hay que buscar alternativas que favorezcan la calidad, valor que debe fomentarse en toda la sociedad cubana de hoy, y de esta forma orientar su comportamiento dentro de los requerimientos que se imponen, de ahí que, en el centro de sus análisis se hallen las soluciones a los conflictos entre el ser y el deber ser, y derivado de ello, entre el saber hacer y saber ser.

 

 

Conclusiones

Existe la necesidad de desarrollar a través de la formación de valores, acciones estrategias coherentes que abarquen su proyección humanista en la relación médico-paciente-familia, desde sus comportamientos, actitudes, conductas, su compromiso social y profesional.  Significa que no basta extender solo el contenido técnico sino desarrollar una sensibilidad humana y cualidades trascendentes que le permitan contribuir con la salud y  la preservación de una vida con calidad.

El problema que se aborda tiene contradicciones sociales, teórico-prácticas y epistemológicas, que confirman la necesidad de seguir  investigando en esta temática. A pesar del tema ser abordado por varios autores, todavía existen dificultades, lo que se pone de manifiesto en la práctica contextualizada de los profesionales de las Ciencias Médicas.

 

 

Referencias Bibliográficas

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4. Nieva Chaves JA, Martínez Chacón O. Una nueva mirada sobre la formación docente. Rev. Univ. Soc. 2016 [citado 24/12/2019]; 8(4). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2218-36202016000400002

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Conflicto de intereses

Los autores no declaran conflictos de intereses.

 

Contribución de los autores

Yaité Zaldívar Rosales: Concepción de la idea original del artículo, revisión de citas referentes al tema, elaboración de la versión original del artículo, (50% de contribución).

Homero Calixto Fuentes González: revisión completa del trabajo, indicaciones y sugerencias metodológicas, (25% de contribución).

María Eugenia García Céspedes: revisión completa del trabajo, indicaciones y sugerencias metodológicas, búsqueda de bibliografías, (25% de contribución).





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