Implementación de una estrategia curricular en Eritrea por docentes de la Misión Médica Cubana

COMUNICACIÓN BREVE

 

 

Implementación de una estrategia curricular en Eritrea por docentes de la Misión Médica Cubana

 

Implementation of a curricular strategy in Eritrea by the teaching staff of the Cuban Medical Mission

 

 

MsC. Carmen Xiomara Moré Chang,I Dra. Lutgarda Pérez de Alejo RodríguezII y Dra. Yamiley Toledo PérezIII

I Dirección Municipal de Salud, Santa Clara, Villa Clara, Cuba.
II Hospital Provincial Docente Clinicoquirúrgico "Arnaldo Milián Castro", Santa Clara, Villa Clara, Cuba.
III Dirección Municipal de Salud de Ranchuelo, Ranchuelo, Villa Clara, Cuba.

 

 


RESUMEN

En este trabajo se ofrece una síntesis de la estrategia curricular implementada por el personal de la Cátedra de Laboratorio Clínico de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara en la Misión Médica Docente Cubana en Eritrea, África, cuyo objetivo fue lograr la excelencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje en ese país hermano, lo cual marcó huellas del actuar y desempeño de los docentes revolucionarios cubanos, seguidores de las ideas internacionalistas que caracterizan a una Cuba, que desde 1959 hasta hoy, y para siempre, será eternamente solidaria.

Palabras clave: misión médica internacionalista, docencia médica, proceso de enseñanza-aprendizaje, Eritrea.


ABSTRACT

In this work, a synthesis of the curricular strategy implemented by the staff of the Clinical Laboratory Department from the Medical Sciences University in Villa Clara at the Cuban Teaching Medical Mission in Eritrea, Africa is offered, which objective was to achieve the excellence in the teaching-learning process in that brother country, tracing the way of performing of the Cuban teaching revolutionaries, followers of the internationalist ideas that characterize Cuba, which, since 1959 up to now, and forever, will be eternally solidary.

Key words: internationalist medical mission, medical teaching, teaching-learning process, Eritrea.


 

 

INTRODUCCIÓN

Desde épocas remotas ha constituido una preocupación del hombre el dar solución a los males de salud que le rodean. Esto ha generado que en el desarrollo de la salud sea clave el adecuado perfeccionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje, extenso, complejo y destinado a la formación del educando; proceso que permite el progreso y la preservación de la especie humana a nivel mundial, pues posibilita continuar el avance actual de la sociedad, al garantizar la preparación del relevo adecuadamente.

Hoy se puede hablar de calidad de la enseñanza si los objetivos inherentes a la actividad educativa se logran con éxito, asociados a las competencias e incluso a la infraestructura, la tecnología y los servicios;1 así en el proceso de enseñanza-aprendizaje que desarrolla la Cátedra de Laboratorio Clínico de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara siempre se busca la mejora continua de su calidad. Durante todos estos años se ha impartido docencia a alumnos de tercer año de medicina y se apoya y participa directamente en la preparación del personal técnico y/o licenciados tecnólogos de la salud en esta especialidad.

También una de las funciones de esta Cátedra es la formación de residentes, todo ello sumado a la intensa labor investigativa y administrativa que se realiza al unísono. Además de todo lo anteriormente dicho, como cátedra ha cumplido misión internacionalista docente en diferentes países del mundo, entre los que se encuentran Angola, Venezuela y Eritrea. Es precisamente en este último, donde se preparó una síntesis del quehacer en los años de permanencia en él.

 

DESARROLLO

Eritrea es un país del noreste de África, que limita al norte y al oeste con Sudán, al sur con Etiopía y Yibuti, y al este posee una extensa costa con el mar Rojo. Presenta una superficie de 121 144 km2, una población de 4 906 000 de habitantes, de los cuales cerca de medio millón vive en la capital, Asmara.2 Allí se hablan diferentes lenguas, a saber: tigrinya, árabe, tigré, afar, bilen, kunama, italiano e inglés. Este país, cuyo nombre proviene del griego eritros, que quiere decir "rojo", se independizó en 1993, lo cual lo convierte en uno de los estados más jóvenes del mundo.

La misión de los cubanos en Eritrea se inició en noviembre del 2001, con el arribo de la primera brigada médica a través del Programa Integral de Salud, que surgió como una idea del Comandante Fidel Castro durante su participación en una reunión de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra, en 1998, al conocer allí acerca de la situación y los problemas de salud que sufría el pueblo eritreo.

Existe en Eritrea la Escuela de Medicina Orotta,3 única de su tipo en el país, diseñada y fundada por la Colaboración Médica Cubana, donde se imparte la asignatura de Laboratorio Clínico a los alumnos de tercer año de medicina. El buen aprovechamiento escolar en esta asignatura, al igual que en el resto de las disciplinas de la carrera, permite el adecuado desarrollo del alumno para formar futuras habilidades como médico en función de la correcta manipulación e interpretación de los medios diagnósticos.

Resulta bien conocido que el trabajo pedagógico comprende el educativo, el didáctico o docente y el metodológico (individual y colectivo del docente); en este proceso el profesor está obligado a dominar profundamente el sistema de conocimientos de su disciplina y el de las habilidades teóricas, profesionales e investigativas, para hacer llegar dicho contenido a los estudiantes en correspondencia con los objetivos de su actividad y mediante el cumplimiento del sistema del principio didáctico.4 Es por ello que los integrantes de la Cátedra decidieron, de inicio, realizar un mayor trabajo de fortalecimiento de la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje -- como el realizado en Cuba --, todo ello adaptado a las realidades de ese país.

Así, se implementó una estrategia curricular y se llevaron a cabo estudios, cuyos resultados demostraron que ciertamente aumentó la motivación y el conocimiento de los educandos (estudiantes de medicina de tercer año que reciben la asignatura por el Programa cubano) en temas de Laboratorio Clínico.

Asimismo se logró estimular el desarrollo de parámetros y directrices que permitieron poner los procesos de calidad en función de las estructuras, a lo cual se sumó el accionar sobre el personal de tecnólogos y técnicos del laboratorio de Eritrea (que garantizaba las clases prácticas a los alumnos, bajo la supervisión del equipo cubano), para aumentar en ellos su preparación y superación individual y colectiva.

Al retomar los apuntes de una autora,5 estudiosa del tema, se aprecia su énfasis en cómo, desde el pasado siglo, se comenzaron a introducir cambios en los planes de estudio de las ciencias médicas, y hasta hoy han sido múltiples los esfuerzos realizados en este sentido para continuar perfeccionando la educación en el mundo.

En Cuba también, desde hace ya algún tiempo, han tenido lugar transformaciones curriculares en la enseñanza de las ciencias médicas, acordes con las tendencias actuales de la educación superior y la pedagogía contemporánea, que destacan la necesidad de elevar la calidad de la formación del principal capital: el humano.

Para los alumnos de tercer año de medicina en Cuba se imparten solo actividades teóricas de Laboratorio Clínico, pues existe una gran fortaleza en los laboratorios clínicos que es la gran cantidad de profesionales, técnicos, tecnólogos, bioquímicos, ingenieros químicos y médicos de esta especialidad. En Eritrea no sucedía así, por lo que se podían realizar cambios curriculares fortalecedores para los alumnos, pues en los laboratorios existía un porcentaje muy bajo de tecnólogos y no habían ni hay perspectivas de desarrollar al médico de esta especialidad; además los técnicos y tecnólogos no poseían un plan de desarrollo para su avance profesional, como maestrías, diplomados, entrenamientos y capacitaciones.

Con estos elementos se clasificó la estructura que poseía ese país y en función de esta se debían incorporar nuevos elementos que apoyarían el proceso de enseñanza-aprendizaje del estudiante de tercer año de medicina, además de lograr el crecimiento científico-técnico de los tecnólogos y técnicos del laboratorio.

La norma ISO 9000 en sus diferentes versiones emitidas a lo largo de estos últimos años, establece los requisitos que permiten garantizar la calidad de los procesos en las diferentes organizaciones.6 En el caso de la disciplina médica se infiere que esta se logra a través de la armonización de la buena práctica clínica, asistencial y docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje; así, en los inicios de la misión médica en Eritrea se definieron las directrices de cómo se debía trabajar y ello generó el enriquecimiento del programa actual cubano para la asignatura de Laboratorio Clínico de tercer año de medicina, por lo que además del programa clásico que Cuba concibe para estos estudiantes, la Cátedra introdujo nuevos elementos:

1. La preparación de las clases de tercer año con el apoyo de material visual, como imágenes de laboratorio y fotografías en microscopia, para incentivar las clases prácticas que se realizarían posteriormente.

2. La realización de clases prácticas semanales in situ en el laboratorio clínico, con las correspondientes evaluaciones al estudiante.

3. El pase de visita docente de laboratorio como estrategia motivacional que completaría el ciclo de la preparación del educando (donde se enseñaba a interpretar los análisis indicados al paciente y se realizaban "lluvias de ideas" sobre las posibles pruebas de laboratorio a indicar según las afecciones de los enfermos, se discutían en colectivo los posibles resultados y en estos pases de visita conjuntos -- laboratorio-medicina interna -- se desarrollaba la construcción del conocimiento del alumnado al aplicar así el método del aprendizaje desarrollador clásico de la pedagogía).

4. La inclusión de los tecnólogos y técnicos de laboratorio como educandos, con los cuales se efectúo la capacitación a través de entrenamientos, y se programaron cursos que fueron debidamente acreditados por la universidad médica cubana.

5. La entrega de varios documentos a los hermanos eritreos que sirvieron de material de apoyo a la docencia de Laboratorio Clínico, entre los que se incluyó el libro ilustrado de textos básicos de laboratorio, que incluye imágenes de las enfermedades y su asociación desde el punto de vista clínico. También se incorporaron imágenes que permitían al alumno vincular la enfermedad y verla integralmente en su manifestación clínica, radiológica y de laboratorio, con apoyo del departamento de radiología.

Todo ello se relacionó con la entrega de diferentes revisiones bibliográficas sobre temas de laboratorio clínico. No existía en la escuela ningún texto para estudiantes, y el libro de consulta era del año 1962, de un autor con apellido Lapasote; por tanto, además del texto básico fue necesario elaborar textos complementarios y materiales de apoyo de la especialidad.

Se preparó, entonces, un folleto con todas las conferencias desarrolladas en inglés, con las láminas y fotos que ilustraban las clases, que sirvió durante esos años de texto básico para los estudiantes. Entre los contenidos preparados, y que constituían necesidades de aprendizaje, figuraron:

- Manual de valores normales y la significación clínica en cuanto a las enfermedades más frecuentes del medio. Valores normales del recién nacido.
- Guía de ejercicios de Laboratorio Clínico para la autopreparación de los alumnos.
- Ampliación de conocimientos de hematología a través del estudio de la lámina periferia.
- Diagnóstico, seguimiento y control por el laboratorio de la diabetes mellitus.
- Profundización del conocimiento de las troponinas en el infarto agudo del miocardio.
- Introducción al conocimiento de la incertidumbre de las mediciones.
- Microalbuminuria: importancia diagnóstica.
- Gestión de la calidad en el laboratorio.
- Actualización diagnóstica por el laboratorio del estudio de la malaria.
- Actualización básica de Laboratorio.
- Complejo hematológico: perspectivas presentes y futuras.

En la medida que se trabajó con los alumnos, se les mostró, a través de actividades prácticas en el laboratorio, la importancia tan grande de esta disciplina médica y el apoyo que representa para ellos. En las prácticas con los estudiantes se trabajaba también con un asistente tecnólogo, nativo del país, quien facilitaba la actividad e introducía una terminología con ejemplos de enfermedades típicas del lugar y la aplicación en el laboratorio. Para el personal de la cátedra fue un elemento clave el desarrollo del conocimiento de las enfermedades que eran causa de mayor morbilidad y mortalidad en aquel hermano país.

Se realizaron entrenamientos a tecnólogos de laboratorio los días de trabajo asistencial, programados una vez por semana y también se les facilitó toda la documentación que se elaboró para los alumnos.

Resulta válido destacar que los estudiantes de medicina eritreos participaron activamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje y además realizaron actividades prácticas, que les permitieron observar aspectos de interés. En todo este proceso siempre se buscó el apoyo de medios técnicos, como computadoras, pizarrón, microscopios, entre otros.

Así, al finalizar cada curso escolar se apreció que los resultados de las evaluaciones a los alumnos de tercer año de medicina eran excelentes, además las valoraciones de "lo positivo, lo negativo y lo interesante", obtenidas a través de encuestas aplicadas, informaban 100 % de satisfacción. Esto permitió afirmar que los pasos realizados por la cátedra (que es una extensión de la Cátedra de Laboratorio Clínico de Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara, solo que geográficamente estaba distante) eran acertados, pues se realizó lo estipulado por el Ministerio de Salud Pública cubano y se introdujeron nuevas formas curriculares enriquecedoras en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Por otra parte, también se efectuaron estudios sobre la satisfacción del personal de laboratorio eritreo que apoyó en las actividades docentes, y estos informaron una total satisfacción con el apoyo teórico-práctico recibido por los docentes de la Cátedra cubana. En esta misión se pudo participar en varias jornadas científicas, no solo en Eritrea, sino además en Yemen.

Aparte de todo lo referido anteriormente, se planificó apoyar la labor asistencial una vez a la semana, para lograr el mejoramiento de la calidad en cuanto a la realización de los análisis de laboratorio, y desarrollar algunas técnicas que casi no utilizaban en el laboratorio, a pesar de su sencillez, por lo que se pudo mostrar un grupo de experiencias de casos en esta actividad asistencial.

Durante años de trabajo en la mencionada Cátedra de Laboratorio Clínico en Villa Clara, se han introducido, de forma permanente, los procesos para la mejora continua de la calidad en el servicio que hoy se brinda.7 A tal efecto, la Misión Médica Docente Cubana en Eritrea llevó, y hoy lleva, hacia este hermano país la línea de trabajo: dirigirse al camino de la excelencia, la cual marca el actuar y el desempeño de los docentes revolucionarios, seguidores de las ideas internacionalistas más bellas que caracterizan al pueblo de Cuba.

 

CONSIDERACIONES FINALES

Finalmente, se debe puntualizar que se trabajó para el bien del educando, lo que aumentó su motivación y conocimiento en temas de Laboratorio Clínico, además de que se estimuló el desarrollo de parámetros e indicadores del proceso evaluativo de la calidad de la docencia, que permitieron poner los procesos en función de las estructuras. A todo esto se sumó el apoyo al tecnólogo y técnico eritreo en su diario desempeño profesional.

Todas las acciones realizadas fortalecieron y engrandecieron la docencia, que es el objetivo general del trabajo en las cátedras de Laboratorio Clínico de la universidad médica cubana, no solo la de Villa Clara, sino las de toda Cuba solidaria y revolucionaria, que desde 1959 hasta hoy, y para siempre, será eternamente internacionalista.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Vidal Ledo M, Morales Suárez I. Calidad educativa. Educ Med Super. 2010 [citado 4 Mar 2016]; 24(2). Disponible en: http://www.scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21412010000200013&lng=es

2. Eritrea. En: Wikipedia. La enciclopedia libre [citado 4 Mar 2016]. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Eritrea

3. World Health Organization. Orotta School of Medicine Catalogue 2004/05. Asmara: WHO/PHARPE Project; 2006.

4. Caballero González JE. Apuntes históricos sobre el surgimiento y desarrollo del trabajo metodológico en la educación médica cubana. Edumecentro. 2013 [citado 1 Mar 2015]; 5(2). Disponible en: http://www.revedumecentro.sld.cu/index.php/edumc/article/view/250 /496

5. Franco Pérez M. Reflexiones necesarias sobre la Cátedra de Educación Médica en Villa Clara. Edumecentro. 2013 [citado 1 May 2015]; 5(2). Disponible en: http://www.revedumecentro.sld.cu/index.php/edumc/article/view/230/html_2

6. Normas cubanas NC-ISO 9001:2008. Sistemas de Gestión de la Calidad. Requisitos. 2008. 4 ed. La Habana: ONN; 2008.

7. Cuba. Ministerio de Salud Pública. Instructivo de validación del componente laboratorio clínico. La Habana: MINSAP; 2015.

 

 

Recibido: 10 de mayo de 2016.
Aprobado: 30 de septiembre de 2016.

 

 

Carmen Xiomara Moré Chang. Dirección Municipal de Salud Pública, Buen Viaje No. 69 e/ Maceo y Unión, Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Correo electrónico:kenyata@infomed.sld.cu



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